Friday, February 4, 2011

Redacción


For my conversation class, instead of a "final" exam, we had to write a reflection about something relating to cultural or linguistic experiences we've had here.  The topic was quite vague, and I can't think of one single event that affected me a lot, so I ended up writing about some perceptions I have of the way my host family thinks of things (plus one random anecdote about language).  Anyway, since I already wrote it, I figured I'd post it here for any of you who know Spanish.  It's not earth shattering (or even very polished), so you're not missing much if you don't know Spanish.  And of course you can try translating it, but translations always seem to miss some of the ideas.


La hora de comer

Desde mi llegada en Sevilla, he aprendido mucho sobre la cultura y la lengua española, pero no había un solo evento que me afectó mucho.  Los incidentes con poca importancia han sumado para darme una vista mejor de la cultura español.  He visto esas cosas en las calles, en los cafés, en la estación del metro, pero creo que el lugar dónde he aprendido lo más es la cocina de mi piso durante el almuerzo.
Distinto de los Estados Unidos donde la cena es la comida más grande, aquí, el almuerzo hace ese papel.  Claro que he aprendido cosas sobre la comida y el horario de comer, pero para mí la mejor parte del almuerzo es que toda mi familia anfitriona está en la mesa, hablando sobre temas que les interesan o discutiendo sobre la política, quién conduciría el coche ese día, o cualquier otro tema.  No puedo entender mi familia española todo el tiempo (específicamente mi hermano Javier quien siempre habla entre dientes y tiene un dialecto andaluz muy fuerte – aunque su madre no puede entenderlo todo el tiempo).  Pero, mi señora intenta de explicarnos a mi compañera de cuarto, Cara, y yo las cosas que no entendemos y hemos entrado en conversaciones muy interesantes.
Algunas veces, mi señora corrige a Cara o yo para que aprendamos mejor la lengua, y lo agradezco porque quiero mejorar mi conocimiento de español.  Pero, una vez, me di cuenta que no soy la única persona con confusión sobre las palabras españolas.  Un día cuando mi señora nos habló sobre su tostadora nueva, ella y su esposo empezaron a discutir del nombre de esa máchina.  Mi señora pensaba que se llama “el tostador” y mi señor pensaba que se llama “la tostadora.”  Después de buscarlo en la red más tarde, me di cuenta que los dos son correctos, pero en ese tiempo no lo sabía cuál era correcta.  Me hacía feliz darme cuenta de que no soy la única persona con preguntas lingüísticas en español.  Es similar a inglés, donde todavía hay muchas reglas que no yo sé aunque lo he hablado por toda mi vida.  Además de aprender algunas cosas sobre la lengua, he aprendido más sobre las creencias de los españoles.
En la clase de conversación, Annaliese dio una presentación sobre la hipocresía entre las personas que dicen que valoren la salud oral y los que van a la dentista cada año.  He visto algo similar en mi familiar, pero sobre la salud general del cuerpo.  Creo que mi señor tuvo un ataque de corazón hace pocos años y por eso ahora no debe comer la grasa.  Cuando los otros miembros de la familia comen chorizo, el come pescado.  Pero él todavía come patatas fritas y pone mucha mayonesa en su coliflor.  Pero al mismo tiempo el dice que no come grasa.  No sé si él tiene otra percepción de la nutrición o si él no hace caso, como la mayoría de las personas aquí cuando fuman.  Es posible que yo tenga una opinión predispuesto debido al hecho de que mi padre es médico y mi madre es enfermera, pero todavía me parece extraño lo que hace mi señor con respeta a su salud.  Al mismo tiempo, mi señora me dijo que los españoles siempre toman muchas medicinas cuando están enfermos.  Cuando yo estaba enferma, la primera cosa que me preguntó fue si había tomado alguna medicina.
En adición a las diferencias en cómo piensan en la salud, he visto diferencias en la relaciones entre padres e hijos.  Mi señora tiene cuatro hijos que tienen entre veinte y treinta años, y dos de ellos todavía viven en casa.  Mis hermanos anfitriones Javier y Gonzaga viven en casa y todavía estoy un poco confundida sobre que hacen para trabajo o si todavía toman cursos en la universidad.  Es muy interesante hablar con ellos durante el almuerzo porque no me relaciono con ellos mucho en otras partes del día.  Me interesa la cantidad de independencia que tienen ellos.  Javier siempre discuta con mi señora (ella me dijo que cuando ella dice una cosa, el siempre dice el opuesto) y una vez ella me dijo que es un hombre y puede hacer lo que quiere.  Pero, al mismo tiempo, en otro día, ella se quejó a Gonzaga por su falta de ejercicio y le mandó que hiciera más ejercicio.  En los Estados Unidos, muchos jóvenes se alejan de su casa cuando tienen dieciocho años, pero aquí se quedan en casa por más años y es interesante ver cómo afecta las relaciones entre los padres y los hijos.  Todavía, no he llegado a una conclusión de que pienso de ese tema porque me parece que existe una mezcla de dependencia e independencia.
Asimismo, es fascinante la diferencia entre las creencias de los hijos y sus padres.  Como dije, Javier siempre piensa el opuesto de su madre.  Mi señora apoyo la monarquía (debido al hecho de que su abuelo trabajaba por el rey viejo) pero Javier piensa que el rey paga por todo con el dinero de los impuestos de los ciudadanos.  Hay muchos programas de tele que a mi señora no le gustan porque tratan con el aborto u opiniones políticas de que ella no está de acuerdo, y Javier dice que ella debe ser más abierta.  Mi señora siempre bendice la mesa antes del almuerzo y Javier la ignora.  Después de ver esas diferencias, pensaba que Javier  era una joven liberal a quien no le interesa la religión.  Sin embargo, un día, cuando discutimos la Semana Santa, me di cuenta de que Javier tiene creencias más complejas que pensaba antes. 
Javier quiere llevar una de los pasos de Jesús o la virgen María en una procesión de Semana Santa este año y estaba hablando sobre esto con mi señora.  Normalmente, el derecho de llevar un paso es dado de un padre a su hijo y mi señor nunca ha llevado un paso.  Pero, Javier he participado en el mismo procesión desde era niño y ahora quiere llevar el paso. Como siempre, Javier hablaba demasiado rápido para que yo pudiera entender todo así que mi señora intentó de explicarme los pasos de Semana Santa.  Javier la interrumpió, diciendo que ella nunca podría explicarlo a una persona que nunca había visto una procesión aquí en Sevilla.  Ella siguió explicándomelo y formé una idea buena de lo que pasa durante la Semana Santa.  No obstante, todo el tiempo en que mi señora estaba explicándomelo, Javier dijo que ella no podía explicarlo.  Después de pocos minutos, me di cuenta de que Javier y las otras Sevillanas que participan en los acontecimientos de Semana Santa se sienten una conexión a la semana y como una extranjera, nunca voy a sentirme así.  Por fin, comprendí los hechos de las procesiones, y Javier me mostró algunas fotos de los pasos.  Yo sé que Javier es un solo hombre y es posible que sea único, pero ese día, aprendí que muchos sevillanos, incluso los que no me parecen, al principio por lo menos, a preocuparse por los eventos culturales, tienen una gran magnitud de sentimiento por la Semana Santa.
En resumen, he empezado a aprender poco a poco sobre la cultura español.  Es difícil poner todo lo que he aprendido en un solo ensayo y por eso enfoqué en algunas diferencias interesantes entre los Estados Unidos y España que he visto.  Creo que la mejor manera de aprender sobre una cultura es de vivir con una familia allá, y en mi familia español, el almuerzo es el tiempo cuando todos están juntos.  He observado muchas diferencias, pero al mismo tiempo, me he dado cuenta de que las familias aquí son muy similares a las familias en los Estado Unidos.



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